
Hacia una economía circular
Resumen
La economía circular busca reducir residuos y aprovechar los recursos al máximo mediante reutilización, rediseño y reciclaje. En México, iniciativas como “Basura Cero” y la Responsabilidad Extendida del Productor impulsan esta transición. El diseño sostenible y la participación ciudadana son clave para avanzar hacia un modelo más responsable y eficiente.
La creciente demanda de recursos naturales para sostener los actuales estilos de vida está superando la capacidad del planeta para asimilar los desechos generados. A nivel global, se enfrentan riesgos como la escasez de energía convencional, el aumento del valor de materias primas alimentarias, el crecimiento poblacional, la desigualdad económica y las consecuencias del cambio climático.
Ante este panorama, la economía circular surge como un modelo clave para preservar el valor de los materiales durante el mayor tiempo posible, minimizando residuos y reintegrándolos al sistema productivo. Según la Fundación Ellen MacArthur, su enfoque busca evitar que los desechos terminen en la naturaleza, transformándolos en recursos útiles dentro de un sistema regenerativo.
A diferencia del modelo lineal tradicional (producir–usar–desechar), la economía circular promueve ciclos cerrados, donde los productos se reutilizan, reparan, rediseñan o remanufacturan. Así, se reduce la necesidad de extraer nuevos materiales y se disminuye el consumo energético, los impactos ambientales y las emisiones asociadas. Además, se reconoce que el reciclaje, aunque valioso, implica una pérdida de calidad en los materiales, lo que limita su eficiencia.
Una gestión adecuada de los residuos implica jerarquizar su tratamiento: prevención, reutilización, reciclaje, valorización energética y disposición final. En este esquema, los residuos ya no son el final del proceso, sino una fuente potencial de insumos, imitando el funcionamiento de los ecosistemas naturales.
Retos y oportunidades
En la región, uno de los principales desafíos radica en los residuos sólidos municipales, que incluyen orgánicos, plásticos, cartón, papel, vidrio, baterías, neumáticos y aparatos eléctricos y electrónicos. Superar este reto requiere dejar atrás un enfoque de manejo integral de residuos para transitar hacia un modelo de economía circular, mediante nuevas estrategias para recircular materiales y rediseñar productos.
Diversos países ya están trabajando en esta transición, fortaleciendo políticas públicas y marcos normativos. En México, sectores como el automotriz y el papelero han avanzado significativamente. A nivel nacional, la SEMARNAT promueve políticas, programas e instrumentos orientados a la economía circular.
Un ejemplo destacado es el programa “Basura Cero”, presentado por el Gobierno de la Ciudad de México en mayo de 2019, el cual busca reducir significativamente los residuos que llegan a los rellenos sanitarios. Para lograrlo, impulsa una cultura ciudadana basada en la separación adecuada de los residuos y su disposición correcta en las Estaciones de Transferencia, lo que permite identificar materiales valorizables que puedan reincorporarse a las cadenas de producción.
Con un manejo diario de más de 13 mil toneladas de residuos, el plan contempla acciones como promover cambios en los hábitos de consumo, aumentar la instalación de plantas de reciclaje, fomentar la producción de composta y reconocer el trabajo del personal de limpieza. Todo ello se articula conforme a la norma NADF-024-AMBT-2013, que establece los lineamientos para la separación diferenciada de residuos en la capital.
Además de la Ciudad de México, varios estados de la República Mexicana han comenzado a integrar la economía circular en su marco regulatorio o están en camino de hacerlo, reconociendo la importancia de este modelo para la sostenibilidad y el desarrollo económico. Entre ellos se encuentran: Querétaro, Quintana Roo, Chihuahua (cuya nueva Ley específica recién entró en vigor el 07 de julio pasado), Guanajuato, Nuevo León, el Estado de México y Morelos.
Responsabilidad Extendida del Productor y legislación
Otro mecanismo clave es la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), que establece que los fabricantes deben hacerse responsables de sus productos al final de su vida útil. Esto incluye su recolección, clasificación y tratamiento final, preferentemente mediante el reciclaje. La REP incentiva además el rediseño de productos para facilitar su gestión posterior y minimizar impactos ambientales.
La implementación puede realizarse de forma individual o colectiva y contempla dos enfoques principales:
- El productor aporta recursos financieros para la gestión de los residuos.
- El productor asume la organización operativa del proceso en coordinación con los municipios.
Por otro lado, el principio de quien contamina paga es coherente con la REP en la medida en que el costo del tratamiento de los productos al final de su vida útil se transfiere de los contribuyentes y los municipios a los productores, y, por último, a los consumidores. Sin embargo, este esquema no promueve el cambio en el diseño y la producción de los productos.
Diseño sostenible y cambio cultural
El diseño es una herramienta transformadora clave para la economía circular. Permite desarrollar productos pensados desde su origen para ser duraderos, reparables, reutilizables y, en el caso de materiales biodegradables, para integrarse a ciclos biológicos. Sin embargo, la transición hacia este nuevo paradigma enfrenta barreras culturales, como la falta de conciencia ambiental tanto de consumidores como de empresas.
Ante ello, resulta indispensable impulsar acciones que fomenten el consumo responsable, la exigencia de mejores productos y la participación ciudadana. Solo así se podrá avanzar hacia un modelo más justo, resiliente y sostenible.
El papel de la consultoría en la transición circular
En Experts Sustainability Consultants, acompañamos a las empresas en este camino a través de soluciones adaptadas a sus procesos productivos. Ofrecemos capacitaciones, campañas de sensibilización, materiales audiovisuales y asesoría para la adopción de prácticas sostenibles.
Además, contamos con propuestas específicas para cumplir con los marcos regulatorios actuales y anticiparse a las tendencias de economía circular en México. Nuestra misión es contribuir a que las organizaciones reduzcan sus impactos ambientales y generen valor, al tiempo que se preparan para un futuro donde el desarrollo sostenible sea la norma.
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Escrito por:
Rocío González
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